Volando voy
- Enrique Lejárraga
- hace 2 días
- 1 Min. de lectura
No todo ocurre donde miras. Hay algo que se escapa, incluso cuando parece detenido. Paso, observo… y sigo.
Volando voy, volando vengo. No es una forma de hablar. Es una manera de estar.
No busco una escena.
Hemos ido aprendiendo a reconocer ciertos momentos, a esperar la imagen exacta, a saber cuándo algo parece merecer ser fotografiado.
Quizás sea un homenaje a los momentos y a las imágenes que nos enseñaron a mirar.
Pero aquí no hay ese instante. ¿O quizá ocurre todo el tiempo?
Las cosas no se muestran de golpe. Aparecen cuando dejas de insistir en verlas.
A veces es mínimo: un gesto, una distancia, una sombra fuera de lugar. Otras, es el propio espacio el que reorganiza todo.
Las personas se vuelven pequeñas. El entorno crece. Y en ese cambio, algo empieza a tener sentido.
No es una cuestión de altura. Es una cuestión de distancia.
De separarse lo suficiente como para que lo cotidiano deje de responder a lo que creías que era.
No intento explicar nada. Ni construir una narrativa cerrada.
Solo estar ahí, en ese punto donde lo que ves empieza a no coincidir del todo con lo que crees ver.
Volando voy. Porque a veces, para ver, hay que olvidar lo que nos enseñaron a mirar.






Comentarios